Hoy fuimos con Moni y Andrés de paseo por los alrededores de Cobquecura. Llegamos cerca de la una de la tarde con un Andrés hecho papel, mareado por tantas curvas juntas (las del camino).
Pasamos a dejar a los papás de Mónica a su casa de veraneo y partimos de inmediato a recorrer. Partimos, como era de esperar, por Lobería. La marea estaba tan baja que se podría llegar a las rocas caminando, pero dado que es un santuario de la naturaleza «se puede, pero no se debe».


