Hablando con mi buen amigo Diego, recordé mi propuesta de hacerle algún cambio (por mínimo que sea) al sitio y bajarle la tonalidad. Algo simple, que no toma más de 10 minutos, pero efectivo.
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Martes en el Conasol
Nuevamente muy temprano nos levantamos después de dormir tan solo un par de horas. Tomé mi «playera» de Ximian y bajé muy confiado al salón a tomar desayuno junto a Rodrigo Moya y Germán Poo, cuando me asomo al portal del hotel y veo que esta lloviendo!, en talca!, en noviembre!.
Nos pasaron a buscar y nos encaminamos al Campus Lircay de la Universidad de Talca, donde comenzarían las presentaciones de Rodrigo (auditorio Diego Portales), Germán (Sala de Conferencias Ditym) y la Junta Extremadura (Auditorio FACE).
Lunes en el Conasol
El día lunes debimos levantarnos alrededor de las 7:30 tras solo un par de horas de sueño para acudir al congreso que se efectuaría a solo una cuadra del hotel, en la casa central de la Universidad de Talca.
Este día estaría marcado por una tragedia. En la mañana, Federico debía comunicarse con Ximian en Boston cuando le entregaron la fatal noticia del fallecimiento de Chema Celorio, por lo que el ánimo de los primates se explicaba claramente, no sería el de los mejores durante el día.
Mas fotografías del Conasol
He agregado algunas fotografías (unas 40) que estaban pendientes (aquellas que gentilmente Fernando San Martín me permitió descargar en su laptop a las 3 de la madrugada) del día Martes en el CONASOL, Talca.

Desde Izquierda arriba: Rodrigo Moya, Jorge Bustos, Jaime Navarrete (?), Germán Poo, Federico Mena, Ednilson Souza, Sabino Rivero, Fernando San Martín, Timothy Ney, (NN?), Eric Baez, Jonathan G.
Desde izquierda abajo: Juan Carlos Inostroza, Pedro Perezgo, Luis Casas, Reynaldo Verdejo, Fabián Arias y Werner Westermann.
Comida China
Hoy como para hacer algo diferente, con Moni fuimos a comer comida china, al frente del Rich!. Para el Encuentro Linux IHC pasamos a almorzar los expositores a ese restoran, por lo que tenia buenos recuerdos de el. Poco duraría mi opinion del lugar. No tan solo nos atendieron como el ajo, sino que se demoraron un siglo en traernos los pedidos. Y tomando en cuenta que Moni tiene solamente 1 hora para almorzar, los minutos valen oro. Al punto que incluso ella, conocida por ser pacifica, le reclamo a la mesera por la demora y terminamos por irnos sin dejar propina. Para nunca mas!.
