La luz al final del túnel, el fin de una era, el nacimiento de una nueva vida.
Esa parece ser la temática del reciente año. Es completamente diferente planear la vida cuando uno tiene un colchón, una red de seguridad bajo cada acción temeraria que realiza. Cuando aun los costos de oportunidad de cometer una terrible equivocación son bajos y por lo tanto aceptables y recuperables fácilmente.
Cuando pasa el tiempo y el cartón se ve finalmente a la vuelta de la esquina pareciera cambiar la actitud. Y es diferente porque, en mi caso, llego a esta meta como un hombre maduro, tal vez un poquito mucho. No es lo mismo terminar una carrera a los 22 que a los 30, créanmelo. Denme un poco de crédito y acepten esta opinión como verdadera.